miércoles, 17 de junio de 2026

Caminar y mirar

 

Caminar y mirar

“Todo mirar que no implique caminar merece sospecha.”

Nuestro cuerpo es adaptativo, baila con su entorno. Desde el comienzo cambiaban juntos. La velocidad de ese cambio era pausada, lenta, prolongada, de dimensiones geológicas. Cuerpo que bailaba con el cosmos, con las estrellas. Cuerpo que se va a dormir cuando no está, que se despierta cuando sale, cuerpo que está hecho de lo mismo que ellas. Así fue por mucho tiempo, hasta que acontecieron revoluciones tecnológicas

La armónica figura que componían cuerpo y estrella será disuelta por las revoluciones tecnológicas. Estas producen un rápido cambio del entorno, uno que el cuerpo no puede seguir, porque cambia a escala milenaria. Los tiempos geológicos y evolutivos estaban engarzados. Ya no. La revolución tecnológica nos puso en un entorno tan otro que la especia aún no se acomoda. Estamos hechos para caminar, para caminar mucho.

Hoy en día existen tribus que viven como vivía la humanidad hace quince mil años. Les llaman cazadores recolectores. Podemos decir que el modo de producción social de estos grupos es cazador recolector. Caminan cuarenta kilómetros al día. Recorren un circuito anual que cambia con el cosmos, con las estaciones. Ya no, pero hace mucho, la dinámica consistía en ir detrás de grandes manadas de mamíferos lanudos gigantes. O sea, caminaban mucho los cazadores y también los animales, todos siguiendo el dictado solar.

Y yo acá, sentado hace horas, mirando teclas y un monitor, ¿qué digo uno?, dos, ¡y el celular! Otro modo de producción social y ya no caminamos cuarenta kilómetros por día, ni siquiera cinco. Ya no comemos carne y grasas dos veces al mes. Ya no comemos granos y frutas aun no domesticados. Las tripas básicamente son las mismas que hace quince mil años.



Hicimos del bipedismo nuestro sello único. Somos la única especie que su medio de locomoción es el bipedismo. Nosotros caminamos, los simios braquian. La braquiación es ir colgándose de rama en rama. Sus brazos largos y sus manos en forma de gancho, están hechos para ir balanceándose entre las copas de los árboles. Homo erectus es la consumación de caminar; Homo erectus salió de Africa, y pobló Asia y Europa. Y lo gracioso es que primero Asia y luego Europa, como que en un momento doblaron a la derecha y ya.



Así como el bipedismo es propio de nuestra especie, la mirada en profundidad es del modo de andar de los simios. Para poder lanzarse de una rama a otra en medio del follaje de la selva los monos tuvieron que desarrollar una visión que trate al espacio no como un paño sino con profundidad de campo. Hay ramas más cerca y otras más lejos. Distingue la profundidad de campo es propio de este modo de locomoción.



La mirada al contrario del caminar no es propio de nosotros. Debo corregirme, porque una cosa es la mirada y otra muy distinta el ojo como órgano del cuerpo. La mirada tiene una complejidad distinta del ojo. Hay ojo sin mirada pero no mirada sin ojo.

El ojo evoluciona en medios acuáticos. El ojo es acuático. Evolucionó en el agua. En el principio el ojo era una agrupación de células fotosensibles que permitían al organismo vivo “ver” la luz y esquivarla. Porque los individuos que anduviesen por la superficie serian afectados por los rayos ultra violeta y consecuente su ADN seria dañado. Los organismos que podían ver la luz e ir a la profundidad tenían una mayor tasa de reproducción.

El siguiente paso del ojo fue volverse cuenco. Las células fotosensibles ahora podían discernir la dirección de la cual llegaba el rayo de luz. La forma de cuenco de la cavidad le permite al ojo salir del brete binario: luz – no luz. Ahora el organismo  permite saber de qué lado viene ese rayo de luz, y también la ausencia de él. Esta complejidad permite componer bultos lumínicos y bultos de oscuridad. Imaginemos un segundo la ventaja que puede tener un depredador si compone bultos con sus ojos, vale también para las presas.



El tercer paso fue un cuenco más profundo y un estrechamiento de la entrada de la cavidad, uno extremo. La entrada del ojo se volvió del grosos de un alfiler. Ahora la cavidad recibía una cantidad muy sublime de luz, digamos que ya no se encandilaba. Esto permitió componer objetos.

Por último, como decíamos antes, el medio donde el ojo evolucionó fue acuático. El agua hacia las veces de lente fluido. Fue reemplazada por una goma trasparente a cuyos lados se enganchaban músculos que tensaban o aflojaban. Así nace el lente y con él, el ojo, logra componer imágenes.

El modo en el que el ojo trata  la luz, es tan efectivo, que la gran masa biótica llegó a configurarlo por tres caminos distintos. Los ejemplos son el Homo sapiens, el pulpo y la lechuza. Estas especies lograron ojos muy parecidos por caminos distintos. Podemos decir que de las tres especies nosotros tenemos los ojos más fuleros.



Volviendo a la cuestión de la mirada y los ojos, tenemos un punto a pensar demasiado profundo aquí.  El ojo es un órgano sublime que nos permite componer imágenes. Y la mirada es efecto de un sujeto que habita ese órgano llamado ojo. Componer imágenes no es lo mismo que componer miradas. Si el ojo es acuático la mirada es plástica. Ver no es mirar, viendo no decimos. Se dice con la mirada.

 Es más, quiero pensar que el bipedismo permitió mirarnos. Cuando nos erguimos podemos mirarnos de frente. Y desde ahí modular la mirada. Pararnos en dos piernas nos liberó las manos para hacer con ellas, para mano facturar. Pero también, y quizás necesariamente, mirar se volvió fundamental. Más aun cuando las palabras eran inexistentes y los gestos escasísimos.



Caminar y mirar tienen un fuerte lazo constitutivo. No sólo porque al pararnos, ver, puede volverse mirar. También porque mirar parado permite modular infinitas miradas. La mirada, a diferencia de ver, puede configurar distintas modalidades. Se ve o no se ve, pero las miradas son múltiples. ¿Podemos pensar una historia de la mirada? ¿O más que una historia, una evolución de la mirada?

Ponerse de pie nos permite configurar la mirada, ponerse de pie implica caminar. No nos ponemos de pie para mirar la tele, nos ponemos de pie porque ir saltando de rama en rama no va más. Porque el bosque en la sabana se disipa y mejor que te pongas de pie rápido, y que mires bien, porque no sólo es ver al león, o al tigre, sino que es mirarse entre los de la manada, porque mirarse es comunicar. Mirar es mirarnos.

Ver es unidireccional. La mirada implica al que mira y a otro más, que ve la mirada, y la significa, e inicia un ciclo de compartir miradas.

Esta es la hipótesis: entre el Homos  con lenguaje simbólico y sin lenguaje, hubo una especie de transición o eslabón perdido gestual y anímico. Como una ensenada entre el agua y la tierra. El agua como punto  de partida, del cual venimos; ahí no hay lenguaje simbólico. Y luego el territorio, al cual llegamos,  que ahí sí, hay lenguaje simbólico. Entonces, creo yo, que pararnos, la mirada, la gestualidad del rostro, es una especie de pantano o ciénaga entre esos dos mundo. Es decir, el campo de las miradas, que aflora al ponernos de pie, hace un mundo anfibio entre la animalidad pura y la cultura.



Aprendimos a mirarnos en los momentos más difíciles. Ver, ya veíamos desde peces. Ver es una papa cuando tenés ojos que evolucionaron por miles de años. ¿Pero mirar? ¡Ahí te quiero  ver! Aprendimos en el momento más difícil de nuestras frágiles vidas, aun cuando no había palaras. Mirarnos fue lo que nos permitió darnos la mano y escapar. Justo antes de que aparezcan las palabras y los planes, y todo eso. Aprendimos a mirarnos cuando todo se iba a pique. Y sí, las palabras nos dieron el lenguaje, la religión y el arte… pero antes de eso, en la brutalidad más áspera del existir, fue en la mirada que nos encontramos, una mirada caminante y austera. Fue la mirada la que nos permitió elegir el modo en que queríamos morir;  en un tiempo donde morir no implicaba ningún drama ni verso.

Está todo bien con el lenguaje y las maravillosas funciones superiores de la conciencia. Pero el lenguaje tiene con toda la furia cuarenta mil años; y el sapiens doscientos mil. ¿Qué hicimos esos ciento cincuenta mil años que no había palabras? Nos mirábamos; caminábamos y nos mirábamos. Y no había ni palabra, ni ley, ni Estado. Porque la mano prensil sirvió para hacer tecnología, pero también sirvió para agarrar la mano del otro que estaba ahí al lado. Caminando juntos, agarrados de la mano. Mirarse y saber qué hacer, lo que sea.



La mano prensil sirvió para tomarnos de la mano, el bipedismo para mirarnos fuerte.

El relato del capitalismo tecno científico ha postulado sobre el bipedismo y la mano prensil, pero desde una matriz productiva, trabajo centrista. Erguirnos no sólo liberó nuestras manos para producir. Han querido ver ahí la adaptación definitiva para la elaboración de herramientas y utensilios. Pero no fue sólo eso. Ponernos de pie permitió mirarnos, y liberar las manos prensiles para tomarnos de ellas. Mirarnos y agarrarnos la mano configuró ese espacio necesario para la aparición del lenguaje.  Entre la animalidad pura y la revolución neolítica hubo un momento donde nos mirábamos para hacernos entender, caminando, tomándonos de la mano, agarrar el brazo del compañero para llamar su atención, tomar el hombro y abrazarlo para acompañarlo en su interior. La mano agarra, el bipedismo nos pone cara a cara, y mirarnos, las miradas, el mirar, fundan el sitio afectivo desde el cual va a emerger la palabra y todo su imperio.





viernes, 28 de enero de 2022

El pensamiento “guerra relámpago”

 

                     

Dicen que el tanque de combate revolucionó el modo de hacer la guerra. Y sí es cierto que esa revolución está asociada al tanque; no lo es tanto por la aparición del vehículo, sino por un nuevo modo de usarlo.

El tanque ya existía desde la Primera Guerra Mundial. Operaba como un parapeto móvil para la infantería que avanzaba contra las líneas enemigas. Ofrecía cobertura ante el fuego de ametralladoras y luego aplastaba alambres de púas y defensas livianas.  Avanzaba lentamente y detrás la columna de infantes lo acompañaba hasta llegar a la trinchera e iniciar su asalto. El trabajo del tanque terminaba ahí.


Tanques usados en la Primer Guerra Mundial

 

Carlos Enrique Olmedo, militante de las Fuerzas Armadas Peronistas, decía: “los fierros pesan, pero no piensan”. El tanque ya existía en 1939.  Es un pensamiento nuevo el que revoluciona. El objeto “tanque” no revolucionó nada en sí. Un pensamiento nuevo respecto del tanque es lo revolucionario. Los aliados lo llamaron blitzkrieg; la guerra relámpago.

 

2        La energía cinética

 

La energía cinética es la que tiene un objeto cuando está en movimiento. Cuando se quiere detener un objeto que se encuentra en movimiento es necesario aplicar una energía negativa que contrarreste el valor de la energía cinética que dicho objeto trae. La fuerza negativa debe ser igual o mayor de la que trae el objeto en movimiento. 

Para poder entender, de modo llano, que es la energía cinetica tenemos que pensar qué pasa con los objetos que están sueltos en la cabina del automóvil en caso de choque. Estos pueden llegar a pesar 40 veces más cuando el auto choca a 50 km/h. Un bolso de 5 kilos tendría una fuerza de impacto de 60 kilos y un celular se proyectaría con una fuerza de 1,5 kilos. En un choque a 60 km/h el peso de cada objeto se multiplica por 56. Por ejemplo, una maleta de 10 kilos pasaría a pesar 560 kilos, el peso de una vaca.

Esta es la formula para calcular la energía cinética:

 


   La unidad de medida es el joule.

Un auto de 1300kg que alcanza una velocidad de 100 km/h desarrolla 489.739 joules. En el cuadro lo comparo con los tanques Panzer I y Panzer II. Estos tanques fueron la fuerza principal que invadió a Polonia en 1939. 

 

Objeto

peso

velocidad

joules

auto

1,3 tn

100 km/h

498.739

Panzer I

5,4 tn

50 km/h

521.667

Panzer II

8,9 tn

40 km/h

549.273

 


                                    Panzer I


                                    Panzer II

Los tanques que desarrolló Alemania durante la guerra superaron ampliamente al panzer I y II. La culminación del poderío blindado teutón fue el Panzer VI, apodado Tiger.

                


                                    Panzer VI

Producido entre 1943 y 1945, pesaba 57,8 tn y alcanzaba 45 km/h.  Les dejo a ustedes el cálculo de la cantidad joules desarrollados por el blindado a toda velocidad en una ofensiva.


           Septiembre de 1939, Polonia

Inglaterra y Francia habían firmado un pacto con Polonia: le ayudarían en caso de guerra con Alemania. Los aliados calculan que Polonia podría aguantar un año en una guerra de trincheras; tiempo suficiente para movilizar tropas y organizar una contra ofensiva.

Lo que se espera en las líneas defensivas polacas es un ataque al estilo primera guerra mundial. Es decir, primero una preparación de artillería, y luego un asalto de infantería, quizás apoyada por algunos autos blindados. Estos autos blindados no sugieren nada nuevo estratégicamente; van a la cabeza de la columna de infantes, haciendo fuego y prestando cobertura. Los infantes de vanguardia estarán armados especialmente con lanzallamas y granadas. Luego seguirá la infantería regular a punta de bayoneta.

Para defenderse, los polacos cavan trincheras. Ametralladoras y fuego artillero directo intentaran neutralizar el asalto. Donde haya caminos se reforzarán las defensas con cemento y algunos cañones ligeros de apenas 35 mm.

Por esos caminos se van a lanzar los panzer I y II a toda prisa. No se van a detener a tomar prisioneros, ni a limpiar bunkeres y trincheras. Sencillamente pasaran arrojando metralla a 40 o 50 km por hora, aplastando todo a su paso. Y nada que haya en su paso espera tremenda envestida. 3470 panzers I y II invadieron Polonia.

Esas columnas de tanques irán directo al corazón de la retaguardia polaca. Golpearan las líneas de comunicación, los cuarteles generales y los depósitos de suministros. Las columnas de blindados llegaran a la retaguardia antes que las malas noticias del frente. Esto significa la guerra móvil: separar el tanque de la infantería y largarlo a toda velocidad por una carretera. Polonia se rinde luego de un mes de combates.


      Tanque aplastando un caños de 35 mm.

 

5            Modernización de la guerra

La blitzkrieg forma parte de un proceso general de la época: la modernización científica e industrial. El saber científico académico se cruza profundamente con el aparato militar-industrial. Los científicos se vuelven insumo vital del pensar y hacer la guerra. Los necesitan para colocar aparatos de radio en los vehículos militares, principalmente en los de comando y dirección. Para desarrollar una comunicación fluida con una fuerza aérea que pueda apoyar a esos vehículos. Para diseñar y producir radares que le den a la voluntad militar unos ojos que vayan más allá del horizonte. Pero estos temas son para desarrollar en otros textos.



                Blindado alemán de comando con antena de radio

 

viernes, 21 de enero de 2022

La esencia y el grado cero de las imágenes de la guerra

 

Una alianza exitosa

La inteligencia humana se sirvió de lo que el mundo le ofrece, por medio del proceso analógico, para poder imponer su voluntad, sobre el mundo, y sobre otros humanos.

Y si me preguntan que quiero contar con esta serie de imágenes sobre la guerra, no es tanto el valor histórico, ni el repaso de las notas técnicas, sino que busco mostrar como en la modificación de algún procedimiento, o un nuevo uso de una herramienta conocida, o la invención de una nueva herramienta, una voluntad se impone exitosamente sobre otra, o sobre el mundo.



Y la esencia de ese movimiento que voy a rastrear en la historia bélica, lo encuentro, acabadamente presentado en una asociación simbiótica que se dio en un momento de la historia de la vida. Asociación simbiótica exitosa, que aún hoy lo es; luego de 2.000 millones de años.

Resulta que entonces existían dos seres vivos, la mitocondria y la célula anaeróbica. La mitocondria era capaz de producir grandes cantidades de energía, sin demasiado costo. Pero era extremadamente débil frente a los depredadores. Relativamente pequeña y sin defensas era presa fácil. Por otro lado, existía la célula anaeróbica, mucho más grande, y con un poderoso entorno citoplasmático que la protegía. El problema era que esta entidad celular poseía un mecanismo lento y tortuoso de conseguir energía. ¿Qué pasó?, ocurrió una simbiosis, la mitocondria de alojó dentro del citoplasma celular y allí encontró protección. A cambio la mitocondria proveía de un nutrido flujo de energía a su hospedador. Aquí nace la respiración celular, tan exitosa que es hasta hoy la forma más efectiva y eficaz de producción energética a nivel celular.

                            mitocondria

 

Reloj mitocondrial

Esta asociación está inscripta en el material genético, y por fuerza evolutiva, se viene copiando y replicando esa información en el ADN. Hace 2.000 millones de años se replica, y no de modo perfecto. Los científicos calcularon la tasa de accidente mutante en la réplica del material genético. Digamos que cada x cantidad de años ocurre una mutación. Por ejemplo, cada 30.000 años. Entonces, cuantas menos mutaciones presentes, más cerca se encuentra ese ser vivo, en la cadena evolutiva.

Este hecho tiene efectos realmente importantes. Políticos, primeramente, pues cuando aparecía esta teoría se lograba desarticular definitivamente las pretensiones cientificistas del racismo; que postulaba la existencia de distintas razas humanas. La teoría del reloj mitocondrial demostraba la existencia de una única raza humana, la homo sapiens. El racismo no pudo sostener desde allí una argumentación científica.



También permitió establecer el origen geográfico de la aparición del homo sapiens, y sus distintos movimientos poblatorios. Y mas allá del genero homo, se escribió un detallado mapa del árbol evolutivo de los seres vivos; permitiendo establecer distancias precisas entre las grandes familias y ramas evolutivas.

 

Era del Bronce

Esa asociación vital, entorno de la respiración celular, concentra el movimiento que quiero recuperar y traer al texto. Piensen el siguiente ejemplo, existe una especie de mito en torno de la aparición de la aleación de bronce. Cuenta la historia que existían dos ciudades estado que habitaban un gran valle fértil, rico y poblado. Una de estas ciudades tenía acceso al cobre y la otra al estaño. En alianza política decidieron fundir sus metales y hacer bronce. Con ello fabricaron puntas de lanzas y armaduras, y también, monedas. El bronce no es hierro, ni oro. Pero permitió tener puntas de lanzas y monedas mas duras. Alianza militar y económica exitosa que resulto en una dominación permanente del valle.







 

 

Grado cero

Hace 16 millones de años, 1.984 millones de años después de la asociación mitocondrial, existió un continente africano muy distinto a como lo conocemos. Un extenso bosque frutal lo cubría de costa a costa, llovido por húmedas corrientes que provenían del océano atlántico. Pero resulta que en un momento ocurrió un evento geológico mayúsculo. Emergió el monte Kilimanyaro, en el seno del continente. Esa barrera montañosa provocó alteraciones climáticas irreversibles.

Los vientos que provenían del océano atlántico van a chocar contra la cadena montañosa, descargando en la ladera occidental toda su humedad, y pasando del otro lado seco y caliente.

El extenso bosque frutal del lado oeste, se convirtió en selva por el exceso de humedad, y el lado este se secó, y se abrió paso la sabana.


                                            bosque frutal


                                    sabana
                                 

Es para otro capítulo contar qué paso con esos monos que vieron achicarse los extensos montes frutales y en su lugar, el surgir de la sabana, menos rica en alimentos.

Quiero contarles una historia que sucede del lado oeste del Kilimanyaro, que resultaría a la postre el lado selvático.

                                 Proconsul

Del lado oeste, la conversión de bosque frutal en selva, no alcanzó el nivel de estrés de la sabana, pero puso en peligro el abastecimiento de grandes manadas de monos, los procónsul. 

El procónsul es una especie extinta, llamada así por que fue el antecesor común del mono y el homo. Cónsul era el nombre de un mono del zoológico de Londres. Entonces cuando los arqueólogos encontraron restos fósiles de este espécimen, lo llamaron pro cónsul, antes de cónsul, el mono del zoológico.

La manada de procónsules fueron los testigos de esta conversión del bosque frutal en selva, y tuvieron que moverse cuando los recursos frutales de su nicho ecológico se agotaron.

Una madrugada cualquiera, los machos del clan A se acercaron sigilosamente al monte frutal que pretendían conquistar. Lo hicieron por tierra para evitar hacer ruido excesivo y poner en alerta a los atacados. Cubiertos por la neblina de la madrugada llegaron hasta donde no podían ser detectados, de pronto se dividieron en dos grupos. Unos asaltaron la copa delos árboles y cayeron sobre los centinelas del clan b. Los otros, los de tierra comenzaron a aullar y hacer bullicio con palos y arrojando frutos, soretes y piedras. En medio del caos, hembras y crías gritaban, los machos de la manada A fueron implacables.



La manada B fue disuelta, algunos adultos heridos quedaron tendidos en el campo de batalla, y algunas crías también fueron alcanzadas, destrozadas y comidas por los asaltantes. se consagraban vencedores, compartiendo la carne y sodomizando a los moribundos.



Pocas veces los monos comen carne. Este es uno de los casos. La ingesta de alimentos ricos en proteínas y grasas va a definir un camino evolutivo en los primates. Ello los traerá hasta el género homo, pasando por los Australopitecos.

sábado, 15 de enero de 2022

Laburar y deambular vs hacer la temporada y remarcar

 https://www.infobae.com/sociedad/2022/01/13/pinamar-turistas-impidieron-que-la-policia-le-quite-los-churros-a-un-vendedor-ambulante-e-intervino-el-intendente-martin-yeza/

TRABAJAR DE VACACIONISTA

 Llegamos de vacaciones, pero seguimos con la lógica laboral. Seguimos trabajando de vacacionar. Las vacaciones son sometidas a un régimen productivista de "hacer rendir". Ya no en términos puramente laborales o económicos, sino de goce. El trabajador vacacionista sigue en continuidad con el taller, la fabrica, la oficina o el comercio. Pero ahora su mision es producir beneficio en goce. 

Al trabajador vacacionista se lo ve montado en una línea de ensamblaje diario vacacional, con horarios, rituales y ritmos regulares. En su cara se ve que no quiere seguir trabajando pero en lugar de escapar del circuito económico/productivo e ingresar en verdaderas vacaciones, permanece en los senderos en continuidad con las practicas anuales. 

La otra noche fuimos a la playa a ver las estrellas y a escuchar el mar. Las gentes mientras tanto trabajaban de gozar en los locales de comida, en la peatonal, en los bazares, en la feria jipi. No había casi nadie en la playa, increíble. Y los pocos que estaban, a pesar de la luz de la luna, caminaban alumbrando con su celular. Como  si no pudieran ir a la orilla sin soltar el dispositivo pantalla que los baliza. Van hasta el borde del dispositivo aferrando la boya que los geolocaliza en el entramado productivo. Con sus linternas prendidas, con sus GPS encendidos, con sus "redes sociales" activas.



Entonces dejamos nuestros trabajaos allá, pero seguimos trabajando. Ahora trabajamos de vacacionar. Pero éste habito puede ir aflojando con los días, a medida que se deja absorber uno por el entorno que es contorno, que es orilla. Esa triple frontera entre el mar, el cielo y el continente, o sea la playa, podría lograr horadar la alienación laboral vacacionera. Quizás el hedonismo de los limites, de los cuerpos semi desnudos, del murmullo permanente de las olas; y el abrazo, sin pausa, estival,  de la atmosfera costera pueda diluir esa pasión alienada del rendimiento permanente. De todos modos, éste "dejar de trabajar" no está asegurado.

Otro tema que he notado es el nivel de frustración que producen éstas vacaciones. Se montan sobre ellas unas expectativas desmesuradas, lo que deben ser, o lo que deben provocarnos. Medio año fantaseando con ellas, y cuando estamos en el lugar, no podemos dejar la oficina, el taller o el comercio. Por lo tanto no se produce el descanso, ni mucho menos toda la sarta de fantasías reparadoras que le pedimos. Nuestras vidas siguen siendo las mismas pero fuera de los lugares de confort que dejamos al partir; lo cual agrava las cosas. 

Las vacaciones deberían, o bien, no ser un momento de trabajo en absoluto, o bien un momento de cierto trabajo interno; o quizás las dos cosas. No trabajar de ningún modo en el sentido del rendimiento económico o de goce; y al mismo tiempo, un momento de trabajo interno, donde endurecernos, o volvernos mas tiernos (cada cual sabe que necesita). 





miércoles, 12 de enero de 2022

HACER LA TEMPORADA Y CORRIDA DE PRECIOS




Estoy en el chino del pueblo costero. Llevo una bolsa de carbón: "$290" me dice la cajera. Se corrige "No para, $320!!! en la cara10% de aumento. 

Voy al bazar playero, delante mío una señora compra regalos de reyes. La vendedora se confunde los precios, no se los sabia. Agarra el celular  y meta llamar a alguien que le pasa los nuevos números. Y cada vez que la clienta le pregunta cuanto cuesta algo, del otro lado del teléfono, ZAS!!!  

Otro día. Voy al super. compro un repasador. En la caja delante mío una chica con un mate. Pasa el mate y no sale el precio, pasa el repasador y no sale el precio. ¿Cómo se llama la obra? están tocando tanto los códigos que el sistema de escaneo de las cajas se cae. Salgo del super y paso por un bar. Pido un volante. En casa quiero ver la carta con el código QR: no anda. ¿adivinen porque? porque están cambiando los precios.



Contaba el otro día la alegría de los vendedores ambulantes por la buena temporada. Es muy fuerte ver el contraste con la actitud de los comerciantes locales. La ambición desenfrenada de unos y la alegría satisfecha de los otros.   

Obvio que no digo que todos los comerciantes son avaros y todos los laburantes son buenos. De echo conversando sobre ello me señalaban que los laburantes no tienen la posibilidad de modificar directamente su sueldo, como sí la tienen los comerciantes con los precios. 



Sólo transmito impresiones. Veo a unos crispados, avaros, tratando de pescar hasta el ultimo peso. Y veo a otros, vendedores, mozos, cocineros, conductores, etc... alegres, satisfechos, porque esta funcionando, porque hay mucha gente, porque gastan...

Sólo eso, crispación, avaricia e inflación; versus alegría, satisfacción y laburo