martes, 21 de julio de 2026

El extravío del grito del gol


 El extravío del grito del gol

Cuando uno está en la cancha, está donde suceden las cosas.

Entre que el gol se hace y te llega la noticia ocurren milisegundos. Lo más emocionante es que la noticia del gol no te llega a vos individuo. Al estar en la tribuna, uno se compone con los otros en un gran sujeto masivo, que grita el gol al unísono.




Pero cuando lo ves a la distancia el sujeto que grita el gol se fractura, se estalla en la miríada de tecnologías disponibles. La primera vez que me pasó me alegró, porque el equipo se iba al ataque, y escuché que alguien grito el gol 30 segundos antes. Pero desde ese momento ya no me gustó tanto. Al rato Argentina lanza una contra, pero el grito del vecino no llegaba. Me dio mucha bronca. Apague todo y me quede sentado en el sillón esperando los gritos de afuera.

Asistimos al estallido del sujeto que grita el gol. La cosa es así, entre el gol y la señal que llega a nosotros dando aviso del gol hay distintos tiempos. Si estamos escuchando radio analógica la diferencia es de un segundo; si estamos viendo tv de aire cinco segundos; cable diez segundos; antena satelital quince; y plataformas de streaming más de treinta segundos. El gol se va gritando en modo cascada y a veces ni siquiera la tiene argentina todavía. ¿La solución? El último partido nos encerramos todos en la cocina con el volumen al mango. El grito del gol se extravía, el sujeto del grito del gol se estalla.




El segundo caso le pasó a un amigo. Estábamos en un bar viendo Argentina vs Austria. Íbamos uno a cero y el equipo mete el segundo gol. Todos gritamos menos él. Mi amigo había apostado que Argentina ganaba por un gol. No gritó el segundo gol, no pudo festejar el dos a cero.

Por último quiero traer el caso de la intrusión del VAR en la confirmación del gol. Uno no quiere terminar de gritar todo el gol, porque algo parece que no fue licito, un fuera de juego, un ful de hace cinco pases, un taparse la boca. 

Una especie de pudor nos asalta al el mínimo indicio de algo raro.



Por ahí es hora de apagar de tele.


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