miércoles, 2 de abril de 2014

Releer Malvinas



Es tiempo ya de corregir la imagen que tenemos de la guerra de Malvinas. Quedaron en nuestro imaginario las fotos de unos niños de apenas 18 años sucios, hambrientos, flacos y muertos de miedo y frio. Desarmados y prisioneros de guerra. Eso fue la guerra de Malvinas; pero no fue sólo eso. Hubo mucho más; y no todo asociado a la derrota y la humillación.

El porqué de catalogar el desempeño de las fuerzas armadas en el conflicto como derrota absoluta, desastrosa y humillante, hay que buscarlos en el contexto político de entonces. La Junta Militar, al igual que el gobierno conservador de Margaret Tacher, fueron al teatro de operaciones del atlántico sur, como van los empresarios en banca rota a la timba financiera; a ver si en un golpe de suerte consiguen salir del pozo que se han cavado. Ambos gobiernos estaban en la cuerda floja. Pero el carácter defacto del argentino lo ponía en una situación más acuciante. Aceptar entonces que la derrota no había sido total le habría dado a la Junta un changüí salvador. Perdimos y fue por knockout y no por puntos; así debía entenderse para que el gobierno militar no pudiera tener un poco de aire. La línea debía ser entonces: guerra, derrota, humillación y vuelta de la democracia. Si algo del heroísmo, la valentía o la eficacia de las tropas argentinas era transferido hacia los mandos podía hacerse uso político de esa ganancia. En tal caso la dictadura militar hubiese durado, quizás, dos o tres años más. De hecho, el haber ganado la copa mundial en el 78, les dio resto político hasta el comienzo del ciclo huelgas sindicales encabezas por la CGT de Ubaldini. Estas comenzaron el 27 de abril de 1979 y solo tres días antes de la recuperación de las islas, el 30 de marzo de 1982, una marcha hacia Plaza de Mayo había terminado en una feroz represión.

Pero hoy no nos apremia el contexto político de entonces. Podemos y debemos discernir entre la estupidez de la Junta y los distintos episodios que permiten afirmar que la derrota no fue lisa y llana; que los ingleses en muchos episodios de la batalla fueron ampliamente superados y las valiosísimas cualidades que actualizaron distintos hombres en el combate.

Si de estupideces se trata, en primer lugar hay que mencionar la pésima valoración que se hizo respecto del rol que ocuparía los EEUU en la mediación y la reacción que tendría Gran Bretaña frente a la invasión de las Islas. En primer lugar hay que explicitar las bases desde dónde se hicieron estos erróneos cálculos. El antecedente del canal de Suez en 1956 hacía pensar que algo parecido podía suceder. Por entonces Egipto ocupó el canal (territorio egipcio controlado por compañías británicas). Inglaterra, Francia e Israel invadieron Egipto; y la ONU ordenó una intervención humanitaria. El episodio terminó como Nasser quería y el canal pasó a manos Egipcias; a pesar de la aplastante derrota militar. Este episodio fue tomando en cuenta por la Junta. Por otro lado, las relaciones entre Argentina y las islas eran muy estrechas: docentes, médicos, profesionales y gentes de oficios iban regularmente a las islas, haciendo menos drástico el aislamiento. El gobierno británico trataba a los malvinenses como ciudadanos de segunda, mientras Argentina realizaba un esfuerzo humanitario y logístico diario. Todo ello hizo pensar que la ONU intervendría a favor nuestro.







En el punto anterior hay algo de racionalidad, pero la especulación más estúpida se hizo respecto del rol que ocuparía EEUU en el conflicto. Argentina había exportado a centroamerica el terrorismo de Estado, asociado a la CIA y a la administración Reagan. El batallón 601 de inteligencia argentino, un grupo de torturadores siniestros, entrenó a las primeras bandas de contra revolucionarios nicaragüenses, desde sus bases en Honduras. Los yanquees ponían los fierros y la guita, y la FFAA argentina, los instructores. Estos hechos hicieron creer a la Junta que Reagan alentaría una salida diplomática del conflicto, dándole a la Argentina la soberanía sobre las islas. El gobierno neoconservador de Reagan no solo no hizo eso, sino que apoyo a Tacher en el raid punitivo, (de tal modo que años después, militares británicos, confesaron que, sin la ayuda norteamericana, no podría haberse llevado a cabo la campaña).






EEUU le brindó a Inglaterra la base militar de la isla de Asunción, (que queda a mitad de camino entre Londres y Malvinas, en medio del Atlántico); millones de litros de combustibles; aviones cisterna, para repostaje en vuelo; información satelital y escuchas electrónicas entre el mando y la tropa argentina, y por sobre todo, les cedió la última tecnología en misiles para combate aéreo: los sidewinder, (responsables de 17 de los 49 derribos, una tasa muy elevada sobre el total, 35%) y todo tipo de material bélico.




Otro estúpido error fue el momento en el cual decidieron la recuperación, abril de 1982. A finales de ese año iban a ocurrir dos cosas que podían haber resultado determinantes. Por entonces la crisis económica en el Reino Unido había obligado al gobierno de Tacher a realizar un duro ajuste, que impactaría en el tamaño de la Marina Real. Si la Junta hubiese esperado hasta fin de año los ingleses no hubiesen contado con sus portaaviones livianos y otras unidades de superficie. Otra ventaja de haber esperado era que por entonces Argentina tenía un acuerdo con la empresa francesa Aerospatiale que suministraba misiles exocet de última generación y aviones super etendart para el lanzamiento. (Este sistema de armas no se había probado nunca hasta el momento en un conflicto bélico). En Abril la empresa sólo había entregado cinco misiles y dos aviones. Mas aviones y por lo menos quince misiles fueron embargados en Francia, a pesar de que ya se habían pagado, pues ese país participó del bloqueo militar y económico a la Argentina.


Lo cierto es que la Junta no tenía mucho más tiempo político, y esperar un momento mas favorable bélicamente habría significado quizás un empeoramiento de la situación política local.

Volviendo a la idea inicial, debemos rescatar ahora los episodios heroicos de la contienda. Para empezar debemos referirnos a la batalla aeronaval. Las estimaciones primeras de la Fuerza Aérea eran que podrían enviar dos oleadas de ataque. En la primera serían derribados la mitad de los aparatos, y en la segunda, la mitad de los restantes. Con lo que quede no podría realizarse un tercer ataque por considerárselo un suicidio. Las estimaciones más optimistas calculaban dos fragatas inglesas hundidas. 

La mayoría del material aéreo argentino era de fines de los años 60; es decir antiguo. Pero había un beneficio secundario en ello, y era que la fuerza aérea tenía muchísima experiencia de vuelo. De hecho, pudieron desarrollar tácticas originales que emparejaban las diferencias tecnologías. Tácticas que requerían una enorme cuota de heroísmo, ya que debían volar a metros del las olas, (las que llenaban de salitre las cabinas, dejando a ciegas a los pilotos), y cuando llegaban a metros de los buques ingleses, debían subir y descargar sus armas a 900 km por hora, mientras recibían fuego de armas livianas, cañones y misiles. Tan cerca pasaban de las antenas y radares, que las bombas no llegaban a explotar, el 80% no lo hicieron. (Lo cual significaba un daño igualmente, imaginen un pedazo de metal de 500 kilos arrojado a casi 1000 kilometros por hora!)




En fin, el saldo sorprendió a todos: 9 barcos ingleses fueron hundidos; 8 dañados gravemente, que debieron ser retirados del teatro y sus reparaciones llevaron en casos dos años; y 13 dañados levemente, puestos temporalmente fuera de combate y reparados en el teatro de operaciones.









Otro episodio a tener en cuenta es el de la defensa antiaérea de la Isla, 23 aviones y 24 helicópteros fueron abatidos. Y cabe destacar que la pista de aterrizaje de Puerto Argentino se mantuvo operativa durante todo el conflicto. De hecho entre los pilotos argentinos se acuñó una buena chicana contra sus pares británicos: “durante dos meses no pudieron hundir un barco de 60 metros”, haciendo referencia a la pésima puntería que tuvieron al atacar la pista.






Que la pista permaneciese operativa significó que el puente aéreo, sostenido pos dos aviones Hércules c-130, se mantuvo hasta el último día. Este hecho inquietaba mucho a los ingleses pues no podían hacer efectiva la zona de exclusión sobre las islas.



Respecto de los exocet hay mucho por decir. Cuando comenzó el conflicto el servicio de inteligencia ingles consultó a su par francés por el estado del programa exocet en Argentina. Cuando comenzó el bloqueo los franceses retiraron a los técnicos que debían instalar el software requerido para que el avión y el misil se entiendan. La conclusión fue que los argentinos no tenían la capacidad técnica para desarrollar esos programas. Imagínense, año 1982, los técnicos locales trabajaron frenéticamente para poder desarrollar esos programas. De los cinco misiles disponibles  usaron uno para probar los sistemas. El primero de mayo se disparó por primera vez el misil y el resultado fue el hundimiento de la más moderna fragata inglesa, el Shefield, botada en 1975. La sorpresa en Londres fue aterradora; los argies, habían podido desarrollar el sistema exocet hasta ponerlo operativo. La preocupación fue tan grande que comenzaron a evaluar un ataque a la base aérea de Rio Grande para matar a los pilotos, destruir los aviones y los misiles. La operación resultó un fracaso y los comandos SAS debieron escapar a Chile.





Otro capítulo de las saga exocet tiene como protagonista al Capitán de Navío Julio Pérez; quien tuvo una gran idea. Al promediar el final del conflicto las fragatas Inglesas se acercaban impunemente de noche y bombardeaban las tropas acantonadas. AL principio lo intentaron hacer de día pero fueron duramente castigadas por la aviación argentina. Pero de noche, los aviadores no tenían como ubicarlas. Luego del hundimiento del Belgrano la armada había retirado la flota al continente. Las fragatas argentinas llevaban en cubierta una versión mar-mar de los exitosos exocet. Perez ideó el modo de instalar los silos de MM-38 en un acoplado de camión y dispararlos a las fragatas enemigas cuando se acerquen a la línea de tiro. Llamaron al sistema ITB, Instalación de tiro berreta, y tuvieron éxito el 11 de junio, al darle en popa al Glamorgan, y ponerla fuera de combate.



Bueno, verán que podemos seguir repasando actos heroicos y destacables de la batalla. Antes de terminar quería revisar uno de ellos, referido a la infantería. Hubo un batallón, el BIM5 que técnicamente no se rindió; nunca fue vencido en las Islas. Este Batallón de Marina se destacaba de la mayoría de las unidades de infantería, puesto que se trataba de soldados entrenados, equipados para dicho teatro de operaciones. Las unidades de la misma calidad, que poseía argentina, se quedaron en el continente esperando una ofensiva chilena; pues Inglaterra había solicitado a su antiguo aliado que movilice las tropas como lo había hecho en 1978. La Junta temió la apertura de un nuevo frente continental y a las islas movilizó las tropas menos preparadas, con la excepción del BIM5.



El día 12 de Junio a la madrugada, mientras la unidad se encontraba bajo asalto ingleses, el Jefe del Batallón ordenó a su artillería que haga fuego sobre sus propias posiciones; las cuales se encontraban atrincheradas. Esto significo que la metralla encontrara a los ingleses en campo descubierto y a los argentinos en sus pozos y trincheras. El asalto había fracasado. Solo cuando el mando enemigo comprendió la calidad de la tropa en ese sector, y multiplico el numero de atacantes, el BIM5 se replegó ordenadamente, luego de rechazar numerosas oleadas. Como ya dije, este fue el único batallón que no se rindió en combate, e incluso se les permitió desfilar por Puerto Argentino con sus armas, insignias y banderas.







Conclusión: Debemos revisar el episodio bélico a los fines de terminar con algunas interpretaciones erradas, que tuvieron su funcionalidad política entonces. No podemos sostener que todos los militares que participaron en el conflicto son responsables del terrorismo de Estado, ni otorgarle a la postal de los niños de la guerra, con frió, hambre y dolor, el monopolio simbólico de los hechos. Hay que decirlo con todas las letras, los ingleses ganaron por muy poco la guerra.


martes, 25 de marzo de 2014

La novela de Pablo Escobar me hincho los huevos, (esferas cool y red de asfalto)


Veo una chica linda con una remera q decía "amor, fe, paz"(en ingles, obvio); es la cultura desgrasada, desgraciada, todo soft, todo ligth... pero en el reverso se encandila como narciso en el agua con las historias de narcos y sicarios... todos tienen un rol, un papel en el libreto... unos comen sano y sonríen todo el tiempo, mientras otras pasan falopa por los aeropuertos y matan gente… división social del trabajo emotivo.


En la superficie del discurso mediático hallamos lo agradable, lo agraciado y lo seductor. El estilo de vida que emana de sus personajes, sus ficciones y sus conflictos, denotan una moral del bien y de la corrección política al grado extremo; ridicula. La excepción son los programas de chismes y de los noticieros (en los cuales la sección de policiales se ha extendido hasta copar todo el horario). Este despliegue mórbido es el signo de un borde en la moralina mass mediática, uno que ni bien se franquea deja ver la intolerancia, la agresividad, y el insulto como modo general del decir urbano, metropolitano.

El conductor del noticiero se horroriza del conductor del taxi, (que cruza en rojo y se mete en contramano). Ambos representan las antípodas de una moral que se desparrama por los medios. A pesar de la aparente contradicción,  son dos facetas de lo mismo. Por un lado el discurso explicito en los medios masivos de difusión: grácil, sin aspereza, sonríete y melódico. Por el otro el tono explicito urbano, la puteada rajada, desde el auto, desde el cordón, en la vereda, desde la bici. La puteada rajada es la forma de enunciación urbana,  que aparece tan pronto como salta el maquillaje hiper exagerado de las poses aterciopeladas que difunden los medios.

Ojo, debo hacer una corrección del esquema. Hasta aquí lo que aparece es un centro (donde se ubica el estilo agraciado de los medios) y su periferia, (hostil y agresiva; donde habitan los nadies). Pero prefiero pensar los medios como un sitio que no tiene adentro y afuera. Hagamos el siguiente ejercicio: imaginen a los medios masivos de comunicación como la punta de un iceberg que  sugiere un volumen sumergido. La masa social y los medios masivos de comunicación son el iceberg. Entonces dejamos de lado un esquema de circulo, donde existe un adentro y afuera, por un esquema donde no hay adentro ni afuera, sino un mismo cuerpo con visibilidades distintas.

¿Diferencia de palabras? No únicamente, también diferencia de fondo. Si el medio de comunicación es el centro de una moral del bien, desde la cual se juzga los actos y los juicios de los nadies, entonces tenemos dos posiciones contrarias: los buenos y justos visibles y los otros, los nadies del afuera: feos, sucios y malos.

Pero si los medios son la punta del iceberg, es decir una parte de un todo, entonces el tono agraciado, y siempre buena onda, de los medios no es más que una cara del asunto. La otra cara es lo que denuncia. La violencia social denunciada desde los medios es la otra cara de los medios. Cuando por la calle constatamos que el insulto es la forma genérica del decir urbano, debemos ver también que es la otra cara del discurso amenizado, cool y bondadoso con el que saturan los comunicadores sociales.

Entonces, abandono el esquema de un adentro y afuera de los medios, por otro donde los medios son la masa social misma. Y esa masa tiene dos facetas: una amanerada, amable y a la moda. Y por la otra en la vertiginosa jungla asfáltica-automotor, merquera, donde el cualquiera es uno que me quiere coger o robar. El prójimo es alguien que me quiere quitar algo, lo mío, mi oportunidad, mi pertenencia, mi futuro. O de mínima me estorba, y el tiempo es dinero, por lo tanto me está afanando guita.

Detrás de las seductoras imágenes publicitarias se perfila un personaje real y bifronte. Este personaje tiene dos caras. Una llamada de la seducción fría y la otra de la puteada rajada. Cada cara responde a un espacio material donde se desarrolla la vida social, son La burbuja aterciopeladael entramado asfáltico.  La burbuja es descremada, agradable, en ella impera el tono seductor, perfumado a la moda. Su interior es climatizado y ameno. Todos los modales, las palabras, los olores y colores, son controlados para gustar y caer bien, y ser querido. Esos limbos de cortejo y coqueteo, esas burbujas refinadas, son archipiélagos apoyados sobre la infraestructura económico social. Por ello, del otro lado del seductor orador existe un paranoico depredador. Son dos caras de lo mismo.

El personaje bifronte comprende al mismo tiempo la fase de seductor agradable y de paroico acaparador.   La relación entre las dos fases es esquizofrénica, incoherente. O mejor dicho, no es necesaria una coherencia entre ambas personalidades; es bipolar. La bipolaridad se ha convertido en diagnostico masivo de baja calidad epistemológica. ¿Sera la bipolaridad un signo de esta repartición de espacios de despliegue del personaje? ¿Será la bipolaridad una adaptación eficaz para un espacio estructurado de forma maniquea, como lo es la urbe-nodo central metropolitana?

La urbe-nodo tiene distintos espacios, tiene centro y bordes, arterias, espacios verdes. En su mayoría se extiende el entramado asfaltico. El mismo está calificado en distintas zonas: puede ser residencial, industrial, comercial, etc… La región crítica de la urbe-nodo está organizada principalmente, por lo menos, según dos espacios. En la base existe la infra estructura económica, que hace al entramado de prácticas organizadas alrededor de la producción, distribución y comercialización de mercancías y servicios. El cuerpo mismo de esa estructura es la red asfáltica con sus respectivas terminales de producción, distribución y comercialización. Sobre esa infra estructura económica se apoya otra, organizada entorno de la producción blanda, una economía afectiva. Sus nodos son las burbujas aterciopeladas que están conectadas entre sí por medio de la red económica asfáltica. Un sujeto que se moviliza de una burbuja a otra atraviesa el tejido económico-asfaltico. El pasaje de una situación a otra es sin mediación. No existen prólogos de pasaje de una situación a otra. Puede ser el rasgo bipolar contemporáneo una adaptación efectiva de la subjetividad a dicha estructura mixta. Pasar de la jungla asfáltica a las burbujas de seducción, sin mediación, requieren de cierta bipolaridad.


En la ordinaria cotidianidad los espacios de aplicación del hacerse gustar están densamente mediados por la base real de la economía, donde todos quieren lo que tengo y lo que quiero. Espacio paranoide, donde debo estar siempre atento a que no me arrebaten ningún objeto físico, siempre atento a que el otro no me aventaje en la oportunidad. Gustar y pelear. No parece tan malo, incluso suena divertido: agarrarse a piñas y coger… Ir al gimnasio, practicar algún arte marcial, tatuarte los brazos y la espalda para conseguir hembra; pero también para agarrarse apiñas si alguien ofende el ego. Un tipo subjetivo que apenas orilla la tríada simbólica de la ley, o el lenguaje, (que anclo solo lo necesario, para no resultar autista o psicótico).  

Así es la cultura de la imagen, si le queda algo de cultura. Discurso digital, no simbólolico, de funcionamiento binario: conectas o no; gustas o no, consumís  o no. He aquí el moño, punto de engarce de las dos facetas, la seductora y la apropiadora. Donde los signos del goce seductor y los de la ostentación de riqueza se unen: los circuitos y actos de consumo social. Consumir y dar señales de que se practica ampliamente el consumo es seductor. Y es signo de posesión de riqueza también. ¿Cómo no iba a resultar un millonario narco colombiano un héroe de la novela social? ¿Cómo no iba a provocar Pablo Escobar tanto revuelo e indignación de los polemistas? La sociedad de mercado es careta y merquera; así, sin mas.  

jueves, 6 de marzo de 2014

Ciudad Basura

CIUDAD DE BASURA
o “Cinco días sin recolección de residuos nos permiten ver un poco la mierda que somos”.
LA BASURA COMO PUERTA PARA UNA CONCIENCIA DE NOSOTROS MISMSO
Por cinco días no hubo recolección de residuos. Es decir, nadie paso a buscar la basura que todos los días dejamos en la calle. Esa basura que queda en la esquina, en el canasto, o al lado de un poste, no desaparece por arte de magia. Alguien se ocupa de ello todas las noches y es llevada fuera de la ciudad.
Llegar a ser consientes de nuestros hábitos productores de basura cuando la recolección es normal y fluida es difícil. Al no poder ver concretamente la cantidad y calidad de basura que producimos nos cuesta tomar conciencia.
Fuimos a ver, entonces, las montañas de conciencia. Y como quien destapa una olla, o tira de la punta de un hilo, las montañas de basura nos renviaron a una toma de conciencia mayor sobre el nosotros-ciudad.

SERVICIO POLICIAL DE CORRER LA BASURA
Es martes a la madrugada, cero horas. Fuimos para la avenida, allí esperábamos encontrar las montañas. Pensamos que en las zonas comerciales la basura seria mayor.  Pero al salir a la avenida vemos que allí no hay basura. Hicimos una cuadra para adentro y la encontramos. En cada esquina había una enorme montaña de mierda; tan alta como un médano playero  gigante cuando niño.  Y allí, en las callecitas paralelas a la avenida, ese debajo de la alfombra urbano, sí había una frenética actividad del servicio de recolección de residuos. O mejor dicho, del servicio de saquemos la mierda de la avenida así no sale en la tele. O: servicio policial de corramos de la avenida la basura. Policial, sí, policial, o CO-LIM-BA, debería llamarse, (corre, limpia, barre). En una de las esquinas vimos funcionar de modo impecable la cadena de mando.
Al costado de una masa descomunal de bolsas gordas, en una silla, durmiendo, nos encontramos un suboficial del servicio de recolección. Mientras dormia se apoyaba sobre su escobillón como si fuese un fusil, que hacía de bastón. A los minutos llega  una camioneta del servicio conducida por quien se veía, racialmente, como un oficial. Nunca bajó del móvil y le indico a quien, racialmente, se veía como un suboficial, algo en una planilla. Entonces el cabo se dio vuelta y ahí vimos que a veinte metros había un colimba. El sumbo le grito: apurate nene, te están esperando a vos, nadie te va avenir a ayudar. Todos estos personajes vestían de verde, no oliva, verde fluo. Es el verde del servicio militar de corramos la basura de la tapa del diario.

LOS MUCHOS INSOMNIOS
Otro tema es las gentes por la calle a esa hora. Hacia mucho calor el martes a la noche. Nos cruzamos con un muchacho que claramente estaba pasado de merca y buscaba desesperadamente alcohol; otros pasados de alcohol buscando desesperadamente merca. Otro, sin merca, ni alcohol, llorando, buscando algo que anestesie. Otro más, sobreviviendo en la calle, caminando descalzos, llevaban el andar de los zombis.  

LA PUTEADA COMO FORMA GENERAL DEL DECIR
Llegamos a la puerta del  Hospital Duran y cruzamos la calle para no pasar por el medio de un rancho de sin techo. Uno de ellos no raja una puteada. Entonces me doy cuenta que ese es el tono que lleva la ciudad entera. La ciudad putea en todas sus facetas. En las calles los carteles putean: compro oro; Despidos y accidentes de trabajo; levante la caca de su perro; extermino plagas; anal-oral $20 el turno.
Oro, comprar, caca, accidente, exterminio, plagas, trabajo, anal… montaña de caca, de oro; mojón de mierda de la plaga urbana que es el ciudadano contemporáneo.
DE LA GÓNDOLA A LA MONTAÑA DE MIERDA
La plaga tira botellas de alcohol, cajas de forros, de pizza, de hamburguesas, de mc donnals, botellas de gaseosas, vasos de yogurt para el transito lento, porque la caca no está saliendo al ritmo esperado… El banquete de las ratas, que se las oye mas que se las ve. Contraste de las marcas y la publicidad. Los productos antes de ser comprados, relucientes en las góndolas relucientes que nos muestra la TV; y después del acto bestial del consumo el potecito, la cajita, el embace, el packaging yace junto a los restos de comida podrida, los pañales desbordantes y los forros usados. Ninguna empresa querría esa postal para su campaña publicitaria.
LA MIERDA CUSTODIADA
Y toda esa mierda está custodiada. O mejor dicho, la plaga que tiro toda esa basura está fuertemente custodiada, por muros coronados en alambre de púas y cables de alta tensión, cámaras y aires acondicionados; ejércitos de seguridad privada y estatal.  La tranquilidad de la plaga consumista custodiada, para que siga consumiendo.  Porque el consumo se proyecta como un modo integral de vida.
LAS CUATRO TELES
Mientras tomo un mate, la TV está encendida, como queriendo ser Radio; y en un programa de juegos de destreza el conductor le pregunta a una mujer que compite por un plasma: ¿Cuántas teles tenes? Ella responde: cuatro!
EL CONSUMO DISTRAE LA ANGUSTIA
El consumo quiere ser  un programa de vida (¿se puede llamar vida a eso?). La sobre vida en una programa diario de consumo tiene buenas razones de ser. Es un itinerario que nos corre del ardor de la angustia. La vida en el consumo pospone prematura y constantemente el acto de pensarnos.
EL CONSUMO OLVIDO DE SÍ
El consumo lato, (no la fiesta, ni el banquete, ni el regalo; no el gasto; sino el ego-consumo) es el momento en que no nos las vemos con nosotros mismos. Es el olvido de sí. Es deshacerse de uno mismo. Desentenderse de si.
LA DIFICULTAD DE PENSARSE A SÍ MISMO
Quizás, la pausa de verse a uno miso es saludable. El acto de enfrentarse es durísimo. Y en primer lugar nos empuja a la angustia. Verse es romperse, es estallar, porque el velo que funciona con los otros no funciona entre uno y uno mismo. Y todos los rincones del alma no alcanzan para deshacerse de la verdad. No hay lugar para la mentira cuando uno se enfrenta a si mismo. Y si hay mentira no hay enfrentamiento. Por lo extremo del encuentro es que no sucede todo el tiempo, ni siquiera a menudo. El enfrentarse es una tarea exigente y cansadora. Extenuante.
Como el orgasmo, el encuentro con uno mismo, cansa. Nadie puede vivir en un orgasmo continuo, tampoco nadie puede entrar en relación continua con uno mismo.  Pero que la conexión con uno no sea continua no quiere decir esto que no deba suceder nunca, o que ese momento haya que esquivarlo sistemáticamente.

LA NADA COMO NECESIDAD
Idealmente podemos suponer que existen actos productivos, actos recreativos, actos de autoreflexion, artisticos, amorosos, y momentos de nada, de espera, aburrimiento. Son momentos en que el tiempo exterior, el tiempo de las cosas y del mundo se nos impone con toda su realidad. En esos momentos donde nuestro ser no tienen un objeto frente a si que lo distraiga del hecho de la existencia, o mejor dicho, del hecho de que la existencia no tiene sentido alguno, del hecho estupido de la existencia. Es entonces cuando somos empujados a un avismo, uno que esta localizado en el centro de nuetro ser. 
ABURRIMIENTO, ANSIEDAD, ANGUSTIA
Hacemos lo que sea, y en el proceso debemos respetar los tiempos exteriores. Entonces es el tiempo de la espera,es el tiempo de la nada, es la hora de transitar la facticidad mas desoladora... Entonces, para los que carecen del arte de plegarse a la nada, de adosarse al fluir del tiempo exterior, para ellos Ansiedad. No poder esperar, no saber descentrarse para que los tiempos ajenos transcurran.
La ansiedad rompe el alma del aburrido. En rigor, primero aparece el aburrimiento, luego le sigue la ansiedad, y más allá estalla la angustia. Aburrimiento, ansiedad y angustia... egos que no saben pausarse terminan crispados porque los aplana la certeza de que más allá no hay. Y para la nada, lo mejor es el consumo.

EL INFIERNO DEL CONSUMIDOR
Ahora creo que el infierno de estas almas seria una sala de espera sin revistas, sin wifi, sin poder fumar, ni consumir alimento o bebida. El infierno es una espera sin consumo, pura espera, espera que ­­­­estalle en desesperación.

DIFICULTAD TECNICA Y MORAL
¿Cuánto tiempo del día podemos tolerar no estar frente a algún objeto de cualquier tipo que nos distraiga de la nada de la existencia, de lo absurdo de la vida, de lo inevitable de la muerte?   Y cuando ocurre ese vacío, ¿sólo queda  angustia y dolor? ¿No es posible realizar, en medio del vacio, la torsión de nuestro ser, para que el objeto que tengamos frente sea nosotros mismos?
Es difícil ponerse  a uno mismo como objeto de reflexión, pues requiere una técnica, un saber, una calma, que hay que entrenar. Pero hay más, no solo es difícil por lo técnico. Lo es también por que demanda  enorme valentía.


martes, 28 de enero de 2014

El consumo como proyecto de (infra) vida





"Consumir: 1260, "destruir, extinguir, gastar". Tomado del latin consumere. Sus deribados: consumidor s xx; consumo, 1505" J. Corominas abreviado


Cada época propone unos proyectos de vida. El paraíso, la felicidad, el nirvana, la gloria, etc… fueron alguna vez las metas que persiguieron unas gentes. Hoy nada de eso se inscribe. Lo que cunde es el consumo como proyecto de (infra) vida. ¿Quiénes asumen como suyo este proyecto? Empleados  con cierta estabilidad laboral que residen en la ciudad, o llegan a trabajar en ella a diario. Estamos hablando de mucha gente: casi 2, 5 millones de personas!
El hecho es que ellos (por no decir nosotros, o simplemente yo) poseen un empleo que poco, o nada, tiene que ver con lo vocacional. Simplemente se hace algo, que a uno no le interesa, durante ocho, diez o doce horas; y luego al final de la semana, de la quincena o del mes, recibís un dinero, que no es poco ni mucho. En este minestrón diario se cuece el proyecto al que hago referencia.
No quiero abordar sociológicamente, o historiográficamente, este asunto.  Vamos a corrernos hacia la ficción y el ensayo, donde estoy más cómodo. Entonces hablemos del origen mítico del homo consumer. En la novela de la Historia el trabajador y el patrón se repartían exclusivamente los libretos. Pero con pies de paloma, la figura del consumidor entra al escenario y desde entonces ya no se habla de otro personaje.

El origen.

Hubo un origen del hombre consumidor­. Uno fantástico, lógico, ficcional. Un origen no-histórico. Dicen que, en el comienzo, llegaron carretas con novedades. Desempacaron la sociedad de mercado y pregonaron el nuevo liberalismo. El sujeto, desde afuera veía, con deseo. Quiso entrar pero le pidieron algo a cambio. Para ingresar al consumo debía negociar. Y el sujeto hizo un trato; uno pésimo, pero trato al fin. Daba  su deseo a cambio de entrar al nuevo goce. Uno que prometía durar mucho antes del fin. Un goce más que moderno; espectacular, escópico, imaginario.
El homo consumer se constituye a las puertas de la sociedad de mercado haciendo el peor negocio de su vida. Entra al mercado haciendo un mal negocio. La huella de esto quedará. Entregó su deseo y esto le traerá el mal del vacío. No hablo del vacío vital que tracciona, como en los rompecabezas móviles cuyo centro hueco permite que las piezas se desplacen. Hablo de vacío a secas, vacío a pelo, sin recursos ni herramientas (les recuerdo que el deseo fue entregado en la puerta como parte del trato). Sufrimiento entrañado para el cual, sin embargo, existe una oferta. Parece que el nuevo goce es analgésico. No cura pero dura. 

El curso normal de las cosas

Mientras la cosa marcha se trama un circuito de goce que está compuesto por tres hebras: el empleo, la  unidad domestica y el paseo de compras. De la casa al trabajo, del trabajo al shopping y del shopping a la casa. Proyecto de infravida: meta y meta.
Lo del trabajo lo dejamos para otra ocasión. Aquí importa la casa y el paseo de compras. Ambos sitios forman las caras de una moneda; la del rinde. Rinde económico y rinde anímico. En el paseo de compras se realiza un máximo de beneficio económico. El hiper consumo se dispara y con él los índices de la economía. Allí existe un beneficio secundario: se aplaza el sufrimiento, se patea para adelante, remiendo anímico. Y en la unidad domestica ocurre lo mismo, pero al revés. Máximo rinde anímico; y algún beneficio económico colateral.
La normalidad del nuevo liberalismo contempla un consumidor que rinda económicamente en el shopping y se auto haga anímicamente en la unidad domestica. Anestésica unidad domestica, alivio para el alma, goce que embriaga. Consumismo motor. Ese es el plan.  Así seguimos tirando, melancólicos por aquel mal paso que dimos al renunciar al deseo por un empleo, (que nunca parece suficiente gracias a la capacidad elástica del canal de goce. Este hace creer que lo que uno gana no alcanza nunca. Pues en verdad no se gana).
La normalidad del consumidor, en su infra vida, pivotea del empleo al paseo de compras, y de allí a la unidad domestica: trabajo, compras, anestesia. Y angustia basal.

Zarandeo

 Cuanto todo va bien el capitalismo y la infra vida del consumo son viables. Pero cuando el consumidor logra el máximo de rinde anímico en el paseo de compras y el máximo del económico  en la unidad domestica se desatan efectos fatales. Tanto que impiden la reproducción del ciclo económico y de biológico. Ya no es goce que dura sino uno que va de punta a punta: de lo máximo a la nada misma.
El que avisa no traiciona, y ya dije que esto iba de ensayo y ficción; por lo tanto traigo dos figuras, dos metáforas. La primera; de cómo el consumidor logra mucho beneficio anímico en el frustrante paseo de compras: el saqueo. Cuando el consumidor saquea ingresa en su pura esencia. Entre él y el objeto de consumo no terceriza nada, ni ley, ni moneda, ni otro. Masivo encuentro con el objeto que produce picos de excitación anímica. Todo ello a expensas del ejercicio capitalista que deviene imposible frente al saqueo. Aquí cabe una advertencia, la interrupción del capitalismo por el saqueo no tiene nada de revolucionario o de anti capitalista.
Segunda advertencia: se discute a raíz de los saqueos últimos, los del 2012 y 2013, si son efectos de una crisis o es pura conspiración organizada. Se polarizan las posiciones. La cosa va de tomar partido y no de pensar los hechos. Yo creo que hay algo de conspiración pero no podemos explicar los saqueos exclusivamente por ello. Y definitivamente no hay ninguna crisis. El saqueo es una anomalía en el modelo que devino exitoso. Sabemos que el modelo económico apuesta fuerte al consumo interno. Una desviación de ello es el saqueo en contexto de hiper consumo. Lo dicho no exime a los conspiradores. Entonces, los saqueos de 1989 y 2001 son efecto de una crisis de un modelo, y los del 2012 y 2013, son efectos indeseados de la consumación de otro modelo. En todos los casos existe un fondo conspirativo.
En fin; el saqueo es la figura que expresa el máximo de rendimiento anímico fuera de la unidad domestica a expensas de arruinar el ejercicio normal económico del paseo de compras.
La segunda metáfora refiere al máximo de rinde económico en la unidad domestica a expensas de la vida anímica, (y en éste caso la vida biológica), del consumidor. El martes 17 de diciembre de 2013 De VIdo anuncia por radio que el consumo nacional de energía eléctrica ha roto un record histórico con un pico de 24.000 megavatios. Recuerda a la audiencia y a los periodistas que en 2003 el consumo máximo era de 14.000. Mientras en Villa Ortuzar no hay luz; pero no importa porque el consumidor está dispuesto a traer a las entrañas domesticas el objeto que representa el corazón de la economía: el motor de combustión.  Es que el ánimo se ha vuelto electrodependiente. Softs Jonkis de la imagen. Virtualcamellos electrónicos. Nadie, ningún record histórico de consumo eléctrico, va a detener al goce apantallado y aireacondicionado. Se cierran las ventanas para que no entre el calor ni salga el frio, se enciende el grupo electrógeno y a mirar la tele, a navegar en la tablet, a jugar al ipod, fresquitos e intoxicados. El monóxido de carbono arruina el ciclo biológico del consumidor por asfixia, en el seno de la unidad domestica por medio de la epifanía económica del grupo electrógeno. Como el saqueo en su máximo rendimiento anímico arruina al capitalismo del shopping, el motor arruina el ciclo anímico y vital del consumidor en su casa.



miércoles, 7 de marzo de 2012

pensamiento, saber y opinion


Tenemos tres elementos en un sistema que intenta definir las diferencias y similitudes entre ellos.

Pensamiento y opinión se parecen entre sí y se diferencian del saber en que ambos ...

son posibles donde el saber falla, donde el saber muestra un agujero o sombra. Pero de modo distinto. El pensamiento lo hace en el lugar de no saber; es posible donde el saber no sabe porque la situación lo excede. En cambio la opinión lo hace desde la ignorancia; no es condición de posibilidad saber para opinar. Vale decir que ignorancia y no-saber son cosas bien distintas. La primera excede al saber y la segunda no lo alcanza.



Opinión y saber se parecen entre sí y se diferencian del pensamiento en que ambos...

no requieren una transformación sustancial del sujeto que realiza la operación. Cuando un sujeto piensa, si lo hace efectivamente, luego es otro distinto. En cambio con la opinión y con el saber no pasa lo mismo; aunque por razones distintas. En el caso de la opinión es bien claro, se puede opinar de cualquier cosa sin que nada nos altere. En el caso del saber no es que no se altere, como con la opinión. Cuando se produce saber hay una alteración, pero no es sustancial sino aditiva. Un nuevo saber se agrega sobre los anteriores; así permanece el paradigma, hasta su agotamiento.



Pensamiento y saber se parecen entre sí y se diferencian de la opinión en que ambos...

requieren una relación estrecha con la práctica, la opinión no. Esto está muy claro: cualquiera opina de cualquier cosa; un comerciante de prendas textiles opina de futbol, de política y luego de ecología y mega minería. Su práctica no impone restricciones a su opinión. En cambio el pensamiento y el saber tienen una relación muy estrecha con la práctica, aunque por motivos distintos. El saber requiere una relación determinada y codificada con su base empírica, de otro modo resultaría especulación o mero error. En cambio el pensamiento no tiene con la práctica la distancia que tiene el saber con la base empírica, más bien está íntimamente ligado, mezclado con la práctica. Sin ser empirismo el pensamiento demanda una relación muy estrecha con su práctica para poder ser tal.



Entonces, el pensamiento altera y transforma al sujeto que lo realiza, allí donde el saber resulta inútil, al interior de una práctica específica. En cambio la opinión puede operar en la ignorancia, sin importar la práctica que determine al sujeto que opina y sin alterarlo necesariamente por ello.